Hay vidas que no caben en una sola descripción. Frida Ayala, venezolana, 60 años, es madre, montañista, diseñadora industrial, maestra, directora de cine, conferencista y ceramista. Pero más que una suma de títulos, Frida Ayala, montañista venezolana, es una mujer que ha aprendido a transformar cada cumbre —y cada tormenta— en combustible para seguir adelante.
La montaña como escuela permanente
Frida se graduó de diseñadora, fue maestra de preescolar —la teacher de inglés— durante 30 años, y es montañista, ambientalista, apasionada por la naturaleza y las actividades al aire libre. Se casó con el montañista venezolano José Antonio Delgado «El Indio», quien lideró la primera expedición venezolana en alcanzar la cima del Everest y fue uno de los montañistas más importantes de Latinoamérica.
José Antonio falleció el 22 de julio de 2006 en el Nanga Parbat, dejando a Frida con dos hijos —Sofía y Tomás— y un legado que ella decidió no solo honrar, sino multiplicar.
Para Frida, la montaña no es metáfora vacía. Es escuela real. «La vida me ha dado golpe parejo, es así: ¡aprendes, o aprendes!» Y ella eligió aprender. Cambió el «¿por qué yo?» por el «¿para qué?», y desde ahí todo se transformó.
Veinte años llevando el mundo de la montaña a Venezuela
Junto a su esposo, fundaron una asociación civil con la que trajeron el BANFF Mountain Film Festival a Venezuela. Hoy, más de veinte años después, Frida sigue siendo directora del BANFF Venezuela y, junto a su hija Sofía, forma parte del equipo que traduce las películas para el tour en español y del comité seleccionador para el tour mundial. Un festival que visita más de 550 ciudades en el mundo y que Frida ayudó a arraigar en Venezuela con la misma convicción con que se planta una carpa en la montaña: para quedarse.
Directora de una búsqueda que nos toca a todos
En 2015, Frida dirigió Kora, Senderos a la Felicidad, un documental que retrata un viaje espiritual en Bután, India y Nepal en busca de respuesta a una pregunta que no pasa de moda: ¿qué es la felicidad? La obra logra hacernos las preguntas que no nos hacemos, abrirnos los ojos a realidades que no vemos e instarnos a escuchar con el corazón. También fue co-productora de los documentales Más allá de la Cumbre (2008) y Buscando un Nombre.
La arcilla, Valencia y un nuevo capítulo
Hoy Frida vive en Valencia, España, donde dirige Akelarre Cerámica, su proyecto de cerámica, y sigue llevando sus conferencias —nacidas del montañismo y de la pérdida— a quienes necesitan escuchar que sí se puede seguir subiendo. Está también escribiendo un libro titulado La yo que nunca quise ser, un proceso de reconciliación consigo misma y de permiso para ser lo que está naciendo dentro de ella, todos los días.
Una vida que merece ser contada
«Hay que lograr que nada obnubile lo bonito, lo valioso, y los detalles de la vida», dice Frida. Y lo practica. Su vida misma es un documental: madre, viuda, maestra, directora, ceramista, conferencista. Una mujer que tomó lo mejor que la montaña —y la vida— le enseñaron, y decidió llevar ese mensaje a todas las cumbres que aún le quedan por subir.
Viajar como lo hace Frida — con propósito, con apertura y sin importar la edad — es exactamente el espíritu que queremos cultivar en la comunidad Tribbon. La clave es tener una buena preparación para cubrir cualquier eventualidad
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En Tribbon creemos que la longevidad activa se construye todos los días. Frida Ayala lo demuestra desde la montaña. El Dr. Julián Mesa lo explica desde la ciencia. La longevidad no se improvisa a los 70
Fabulosa la historia de Frida. Felicidades Clara por acercarnos a ella y conocer su trayectoria Su documental muy inspirador. Éxito a las dos en su camino!!!
Gracias a ti Sarita, por tu intermedio la acercamos y mira el tesoro de historia que tiene!