Hoy un regalo: Mi segundo poema!
No llegamos hasta aquí en vano. Los años nos dieron algo invaluable: la capacidad de discernir. De saber qué batallas pelear y cuáles dejar ir. De reconocer qué vale nuestra energía y qué solo la drena. De entender que la paz interior no es debilidad, es la mayor fortaleza. Somos guerreros de la vida. No perfectos. Jamás perfectos. Humanos, con nuestros errores y aciertos. Marcados por luchas afuera y adentro. Cansados de las batallas innecesarias. Y justo por eso, ahora cuidamos nuestra paz como el tesoro que es. Este poema, «Soldados del Tiempo», es para todos nosotros. Los que hemos vivido lo suficiente como para saber que cada paso, cada caída, cada levantada… todo contó. Léelo. Y si algo te toca el alma, compártelo con quien lo necesite escuchar.
Poema original de Clara Mesa En la Voz de Víctor Hernán Cubillos Q.
Soldados del Tiempo
Camina suave entre el ruido del mundo.
No te dejes contaminar por él.
Deja que el silencio mueva tu espíritu
y que la alegría profunda te habite.
Los años pasan y nos vuelven sabios,
nos enseñan a leer más allá de las palabras.
Aprendemos a ver las almas,
a descifrar intenciones ocultas,
a reconocer verdades en los silencios
y mentiras en los discursos floridos.
Ya no creemos en palabras bonitas.
Creemos en hechos.
En acciones sostenidas.
En gestos que se repiten cuando nadie mira.
Hemos desarrollado un escudo
forjado de pruebas superadas,
de caídas que nos levantaron más fuertes,
de decepciones que nos volvieron prudentes,
de batallas que nos enseñaron cuándo luchar
y, más importante aún, cuándo retirarnos.
Somos como soldados del tiempo,
curtidos por el sol de mil veranos,
marcados por las tormentas que sobrevivimos,
endurecidos por los inviernos que atravesamos
pero nunca, jamás, con corazón de piedra.
Los soldados del tiempo no pelean batallas ajenas.
Preservan su paz como el tesoro más valioso.
Saben que no todas las guerras merecen ser peleadas,
y que a veces la mayor victoria
es simplemente retirarse con dignidad.
Así que camina suave entre el ruido,
soldado del tiempo.
Lleva tu escudo con orgullo.
Protege tu paz con fiereza.
Y recuerda siempre:
tus años no te debilitaron,
te forjaron en lo que verdaderamente importa
Poema original de Clara Mesa, en la voz de Víctor Hernán Cubillos Q.