Una historia de migración, identidad y amor por la lengua que te adopta
Cuando apenas era un niño, Ramón Todd Dandaré dejó Colombia para reunirse en Aruba con su madre, quien se había adelantado meses antes buscando, como tantos otros, mejores oportunidades en tierras extranjeras. Era una época donde migrar significaba dejarlo todo atrás: familia, amigos, costumbres, y empezar de cero en un lugar desconocido, con un idioma diferente y una cultura que apenas comenzabas a entender.
Hoy, a sus 84 años, Ramón es mucho más que un inmigrante exitoso. Es un guardián. Un defensor. Un colombiano que encontró en el papiamento su razón de ser, su ikigai.
El viaje de un niño migrante
La decisión de migrar nunca es fácil, mucho menos cuando eres un niño que no comprende del todo por qué debe dejar su tierra. La madre de Ramón, como tantas madres valientes de América Latina, tomó la difícil decisión de separarse temporalmente de su hijo para construir un futuro mejor en Aruba. Meses después, cuando las condiciones lo permitieron, Ramón cruzó el Caribe para reunirse con ella.
Aruba en aquellos tiempos era una isla en transformación. La refinería de petróleo atraía trabajadores de toda la región, y con ellos llegaban sueños, esperanzas y el peso de las responsabilidades dejadas en casa. Para un niño colombiano, adaptarse significaba más que simplemente aprender un nuevo idioma; significaba entender una nueva forma de ver el mundo.
La clave de la adaptación: abrazar el idioma
Ramón aprendió rápidamente una lección que compartiría décadas después con cualquiera dispuesto a escuchar: no puedes integrarte verdaderamente un país sin integrar su lengua.
El papiamento, esa hermosa lengua criolla que mezcla elementos del portugués, español, holandés, inglés y lenguas africanas, se convirtió para Ramón en mucho más que una herramienta de comunicación. Se convirtió en el puente entre su identidad colombiana y su nuevo hogar arubano.
De inmigrante a guardián cultural
Lo que comenzó como una necesidad de adaptación se transformó, con los años, en una pasión profunda. Ramón no solo aprendió papiamento; lo estudió, lo amó, lo defendió. Se convirtió en uno de sus más férreos promotores, dedicando gran parte de su vida a la preservación y difusión de esta lengua que considera un tesoro cultural del Caribe.
Su trabajo por el papiamento lo ha llevado a ser reconocido no como «el colombiano en Aruba», sino como un arubano de corazón, un defensor de la identidad isleña.
El ikigai de Ramón: preservar para las futuras generaciones
En la filosofía japonesa, el ikigai es aquello que le da sentido a tu vida, esa razón por la cual te levantas cada mañana. Para Ramón Todd Dandaré, ese propósito es claro: preservar y promover el papiamento para que las futuras generaciones de arubanos no pierdan su lengua materna.
En un mundo cada vez más globalizado, donde las lenguas minoritarias enfrentan el riesgo de desaparecer, el trabajo de personas como Ramón es fundamental. No se trata solo de preservar palabras, sino de mantener viva la memoria colectiva, las historias, los refranes, el humor, la forma única de ver el mundo que cada lengua encierra.
«Si perdemos nuestra lengua, perdemos nuestra alma», afirma Ramón con la convicción de quien ha dedicado décadas a esta causa.
Lecciones de vida de 84 años de sabiduría
En esta conversación íntima, Ramón comparte mucho más que su historia personal. Comparte consejos invaluables para cualquiera que esté pasando por el proceso de migración o adaptación cultural:
1. Aprende el idioma, siempre
No importa cuánto tiempo planees quedarte en un país. Aprender el idioma local no es solo una cortesía, es una necesidad. Te abre puertas laborales, sociales y, lo más importante, te permite conectar genuinamente con las personas.
2. Honra tus raíces mientras abrazas lo nuevo
Ser inmigrante no significa renunciar a tu identidad de origen. Ramón nunca dejó de ser colombiano, pero eso no le impidió convertirse también en arubano. La verdadera riqueza está en la capacidad de ser ambos.
3. Contribuye al país que te recibe
La gratitud se demuestra con acciones. Ramón encontró su forma de retribuir a Aruba a través de la preservación del papiamento. Cada uno puede encontrar su manera de aportar a la sociedad que lo acoge.
4. La adaptación es un proceso, no un evento
Adaptarse a un nuevo país no sucede de la noche a la mañana. Es un camino largo que requiere paciencia, humildad y apertura. Y está bien tener días difíciles; forma parte del proceso.
5. El respeto cultural es fundamental
Llegar a un país nuevo con la actitud de querer imponer tus costumbres es un error. Ramón aprendió a observar, escuchar y respetar antes de opinar o juzgar.
Una historia universal
La historia de Ramón Todd Dandaré es, en esencia, la historia de millones de personas alrededor del mundo. Es la historia de madres y padres que dejan todo por darles mejores oportunidades a sus hijos. Es la historia de niños que crecen entre dos culturas, tratando de encontrar su lugar en el mundo. Es la historia de personas que, lejos de su tierra natal, encuentran formas hermosas de construir puentes entre su pasado y su presente.
Pero la historia de Ramón también tiene algo único: nos muestra que la verdadera integración no es un acto de renuncia, sino de enriquecimiento mutuo. No se trata de dejar de ser quien eres, sino de expandir quién puedes llegar a ser.
El legado de un guardián
A sus 84 años, Ramón Todd Dandaré sigue activo en la promoción del papiamento. Su legado no está solo en los proyectos que ha liderado o en los estudiantes que ha inspirado. Su legado está en demostrar que un inmigrante puede convertirse en guardián de la cultura que lo acogió, que amar tu país de adopción no significa traicionar tus raíces, y que el verdadero amor por un lugar se mide en cuánto estás dispuesto a dar por él.
Como él mismo dice con esa sabiduría que solo dan las décadas: «La verdadera integración no significa olvidar de dónde vienes, sino enriquecer el lugar a donde llegas».
Reflexión final
En tiempos donde el discurso sobre la migración suele estar cargado de tensión y división, historias como la de Ramón nos recuerdan la belleza de la diversidad humana y el potencial transformador de la migración cuando se da en contextos de respeto mutuo y apertura cultural.
Ramón Todd Dandaré es la prueba viviente de que puedes ser profundamente leal a dos tierras, de que puedes hablar múltiples idiomas sin perder tu voz, y de que puedes honrar tu pasado mientras construyes tu futuro.
Su historia es un regalo para todos nosotros: un recordatorio de que la identidad es algo vivo, dinámico, capaz de expandirse sin diluirse, de multiplicarse sin dividirse.
Para profundizar en este concepto de propósito y longevidad que menciona Ramón, te recomiendo esta lectura esencial:

Ikigai: El secreto de una vida larga y feliz
Según la filosofía japonesa, todos tenemos un ikigai: una razón para levantarnos cada mañana. Este libro revela los secretos de los habitantes más longevos del mundo para mantener un cuerpo, mente y espíritu joven a través del propósito.
¿Estás listo para encontrar el tuyo? Si buscas tu verdadera autenticidad, este libro es tu mejor mapa.
¿Eres inmigrante o hijo de inmigrantes? ¿Qué lecciones has aprendido en tu proceso de adaptación cultural? Comparte tu historia en los comentarios. Cada testimonio cuenta, cada experiencia suma.
Esta entrevista forma parte de nuestra serie «Historias que nos construyen«, donde documentamos las voces de quienes, con su vida, tejen la diversa y rica historia del Caribe y América Latina
¿Sientes que es momento de volver a tus raíces o descubrir nuevos horizontes? Encuentra el vuelo que te llevará a tu próxima gran historia.»
Navegar es una de las formas más puras de libertad. Regálate la experiencia de ver el mundo desde el azul del Caribe.