La vida es un viaje en tren.
Y las amistades, son pasajeros.
Hay amigos que se suben temprano y permanecen
hasta el final del recorrido.
Son esos que comparten el paisaje completo, las luces
y los túneles, los días amplios y las noches largas.
Pero no todos viajan igual.
Algunos se bajan en pocas estaciones.
Otros recorren un buen tramo contigo y luego cambian
de tren, porque su destino sigue en otra dirección.
También están aquellos a quienes nosotros mismos
invitamos a descender.
Y tantos otros que aparecen en paradas inesperadas,
cuando el viaje se vuelve más complejo y debemos
cambiar a un vagón más incómodo, más estrecho, más
desafiante.
En el tren de la vida todo es posible.
Subimos. Bajamos. Nos bajan. Cambiamos de asiento.
Cambiamos de rumbo.
Lo importante es entender que cada persona que
comparte nuestro trayecto cumple una misión.
Algunos nos enseñan lealtad.
Otros límites.
Alguien más nos reta.
Otra persona paciencia.
Otros amor.
No te apenes por quienes ya no están sentados a tu
lado.
Su tramo contigo se cumplió.
Y ahora siguen viaje hacia otros destinos, a cumplir su
propósito en otros trenes.
Agradece el tiempo compartido. Y sigue mirando por la ventana. El viaje continúa.
En Tribbon creemos que cada etapa del viaje tiene su propósito. Si sientes que este tramo de tu vida necesita un nuevo rumbo, te invito a explorar nuestra Bitácora para diseñar juntos tu propia Ruta del Bienvivir