Maia: La perrita del basural que llegó a conquistarnos el corazón
La encontramos en un monte, detrás del hotel donde trabajábamos.
Tenía apenas 3 meses. Estaba sola, llena de pulgas y garrapatas, con una sarna incipiente, alimentándose de desperdicios entre la basura. Alguien la había abandonado como si su vida no valiera nada.
Pero nadie le había avisado a ella.
Y aun así, en medio de ese basural, Maia era pura alegría.
La traje a casa tal como estaba.
Con todo y pulgas, con todas sus garrapatas, con todo lo que nadie hubiera querido. Y desde el primer momento, con esa personalidad arrolladora, esa simpatía desbordante y esa energía juguetona que no pedía permiso para entrar… nos conquistó a todos.
Eso fue hace 6 años, en tiempo de Covid. Y hoy lo celebramos.
Maia no vino a esta casa a buscar un hogar. Vino a darnos uno.
Nos enseñó algo que los humanos, con toda nuestra inteligencia, a veces olvidamos:
Que la alegría no depende de las circunstancias. Y que también se puede ser feliz viniendo del abandono, de la basura, del olvido.
Asimismo, que el amor no se mendiga.
A ellos, no les importa cómo tienes el cabello al levantarte. No se irritan por una palmada. No guardan rencor. No te abandonan en la tristeza. No te juzgan en la soledad. Mucho tenemos que aprender de su nobleza.
Están. Simplemente están.
Para los adultos mayores que viven solos, para quienes la soledad se ha convertido en compañera de cuarto, una mascota no es un lujo. Es salvavidas.
Es la razón para levantarse. La que escucha sin interrumpir. La que se queda cuando todos se han ido.
Y sin embargo, miles de Maias siguen hoy en algún monte, en algún basural, esperando que alguien las vea.
Esperando que alguien pare, les de un poco de comida o se las lleve.
Por eso hoy no solo celebramos a Maia. Celebramos a todas ellas.
A las que fueron abandonadas y aun así aprendieron a confiar. A las que sufrieron abusos y aun así saben amar. A las que esperan en un refugio que alguien llegue a buscarlas.
Maia, gracias por llegar a este monte en el momento exacto. Gracias por elegirnos, aunque fuéramos nosotros quienes creímos que te elegíamos a ti.
Que vivan nuestras mascotas. 🐾❤️
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